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“Seguridad ciudadana en Chile: ¿Cómo mejorar las comunicaciones?”


En los últimos años la inseguridad ciudadana en Latinoamérica se ha transformado y ha alcanzado altos niveles de violencia. Según datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), a pesar de tener únicamente el 8% de la población mundial, el 33% de los homicidios ocurren en esta región. Por esta razón muchos de los países de Latinoamérica y El Caribe han buscado alternativas para fortalecer su seguridad en la tecnología.



El Stanford Criminal Justice Center ha identificado que entre las tecnologías de seguridad pública a las que acuden las entidades de seguridad se encuentran: lectores de placas o matrículas, drones, cámaras corporales o bodycams; entre otros sistemas de detección enfocados en la recolección, creación y retención de datos. Todas estas tecnologías ofrecen importantes ventajas, pero al mismo tiempo son un desafío para reducir los errores y el mal manejo de la información. Por ello es fundamental resolver los problemas de interconectividad y de gestión para facilitar la toma de decisiones. En este marco los sistemas de comunicación de misión crítica constituyen un papel imprescindible para mejorar la capacidad de respuesta, así como la planificación y coordinación en campo.

Los sistemas de comunicación de misión crítica son aquellos que conectan las operaciones de seguridad pública y emergencias y que por lo tanto requieren el más alto nivel de precisión para alcanzar la coordinación ideal entre los servicios relacionados. Estos sistemas ofrecen un mayor conocimiento de la situación, una comunicación segura y disponible en todo momento y una trazabilidad clara. Se respaldan en equipos potentes y resistentes. Estas soluciones de misión crítica o (

, por sus siglas en inglés) brindan un entorno operativo profesional que acorta las rutas de comunicación mediante un soporte técnico especializado en la escena, a prueba de fallas y protegido contra el acceso no autorizado. La seguridad es su máxima prioridad. Para cumplir su objetivo, las MCC tienen un diseño y una estructura que brinda un nivel de encriptación superior que protege cada comunicación y cada mensaje ya que, al manejar datos confidenciales, estos no pueden ser intervenidos ni interceptados por sujetos no autorizados. Adicionalmente, dada la delicadeza de las operaciones de misión crítica, las MCC deben asegurar no fallar, es decir, deben ofrecer la confiabilidad suficiente para que los usuarios puedan realizar su trabajo sin preocupaciones. Esto nos lleva a que el diseño de las MCC deba ser específico tanto para el tipo de usuario como para el entorno en el que se va a desempeñar.

Entiendo que las entidades de misión crítica en Latinoamérica tienen una serie de soluciones de comunicaciones diversas y fragmentadas. Algunos países y entidades dependen aún de tecnologías analógicas, mientras que otras dependen de tecnologías propietarias que ofrecen limitada versatilidad y capacidad de crecimiento. Este complejo escenario dificulta las operaciones de las entidades de seguridad pública y emergencias ya que no cuentan con todas las funciones necesarias para cumplir su trabajo. Los estándares abiertos son más eficaces porque son más versátiles y competitivos, lo que ofrece una mayor eficiencia de recursos y capacidad de integración. Además, los estándares abiertos promueven la libre competencia y ofrecen una mayor diversificación de oferta tanto en soluciones como en presupuestos, sin descuidar el desempeño superior para cumplir con el estándar TETRA. La implementación de estándares abiertos mejora la capacidad de interoperabilidad entre distintos sistemas y permite una evolución en el tiempo asegurando la inversión a largo plazo y optimizando los presupuestos.





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